Seducción

Tomados de la mano y con el río en frente, el hombre confiado en el amor de su compañera visualiza por última vez el verde relucir de los árboles y placenteramente siente la suave frescura de aquel hemoso lugar.

Ella sonríe con un aire triunfal, el viento le acaricia la frente y hace oscilar sus cabellos rojo-metálicos. El velo blanco que lleva encima deja ver su espléndida figura. Él intenta relajarse para no pensar en la diabólica muestra de amor y la estúpida manera de demostrarla. Suspira hondamente y siente que su pecho se endurece como una roca de aquellas golpeadas infinitamente por la corriente de agua cristalina que los acompaña.

Se mantiene quieto. El tiempo se detiene poco a poco. Los latidos de su corazón son tan fuertes que parecen destrozar su propio pecho. En un parpadeo y sin respirar aún, analiza profundamente la razón que lo mantiene ahí fijado. Parece que lo ha olvidado todo. Los movimientos de su cuerpo están tardando demasiado en ejecutarse. El oxígeno en su sistema circulatorio es escaso. En un segundo parece arrepentirse de su decisión. La mujer, que sigue a su lado y por quien se atreve a desafiar la vida, aprieta su mano izquierda, temblorosa y fría, y en ese mismo instante se lanza al agua, sin esperar a la respuesta automática de su cerebro.

El cuerpo del joven cae al agua y se va al fondo. Abre sus ojos y ve a su amante nadando, y sonriendo. El hombre intenta seguirla pero se ahoga en su esfuerzo. Está atado a la base del río. La mujer, ahora mujer-sirena, se aleja rápidamente. El hombre trata de escapar pero es inútil. El ambiente es tenebroso y sombrío. Algas acuáticas y verdosas rodean todo el lugar.

Algo se acerca. Son engendros marinos, amarillos, de sucios dientes afilados. La mujer-sirena es una de ellas. Están hambrientas. El hombre patalea en vano. Su antes enamorada se acerca y le besa los labios. Le chupa los párpados. El hombre levanta su mano suavemente sobre sus cabellos humedecidos y lanosos e intenta acariciarlos. En ese mismo instante las deformes criaturas se abalanzan sobre su cuerpo y comienzan a desmembrarlo. Primero sus extremidades y luego sus vísceras, devorándolo por completo.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: